Valentín Roma

ARCHIVO F.X. / PEDRO G. ROMERO. WIRTSCHAFT, ÖKONOMIE, KONJUNKTUR – Valentín Roma (2013)

octubre 24th, 2013 by admin

Las operaciones desplegadas por el Archivo F.X. se resisten a entenderse como un método unidireccional o un conjunto de estrategias tácticas. Sin embargo, desde el año 2006, se han abierto tres grandes campos de trabajo que no sólo dibujan la hoja de ruta del propio archivo, sino también algunos de sus posibles desbordamientos.

Estos tres episodios se articulan de forma temática en torno a la ciudad, la economía y la violencia y podríamos decir que cada uno de ellos tuvo unos antecedentes y una apoteosis, es decir, un conjunto de propuestas que los anunciaron, así como un proyecto que los exploró enciclopédica y críticamente.

El primero, las indagaciones sobre la construcción política de la ciudad moderna, comenzó a desarrollarse a partir de trabajos muy distintos[1], entre los cuales conviene resaltar Recorrido F.X. nº 1. Guía de la marcha antiglobalización convocada por el Foro Social de Sevilla, La Setmana Tràgica y Laboratorio blanco/Laboratorio rojo, todos ellos del 2002; la presentación de Sacer: la ciudad (2002) y, por último, el proyecto expositivo Lo nuevo y lo viejo. ¿Qué hay de nuevo, viejo? (2004)[2].

No obstante, fue con Archivo F.X.: La ciudad vacía, que se mostró en la Fundación Tàpies de Barcelona entre 2005 y 2006[3],  donde las herramientas generadas alrededor de la iconoclastia, los espacios sagrados y su profanación se aplicaron al presente de un entorno urbano conflictivo, construyendo “una suerte de instrumental con el que empezar a urbanizar la provincia del nihilismo”, según aclaran los textos explicativos que se ofrecieron al público.

Junto a sus prácticas habituales, donde suelen llevarse a cabo seminarios, conferencias, líneas de investigación adyacentes y publicaciones de libre circulación, Archivo F.X.: La ciudad vacía incorporó un dispositivo museográfico a base de sistemas de andamiajes que, efectivamente, también “urbanizaba” de otro modo el edificio modernista donde se ubica la Fundación Tàpies.

En este sentido, la muestra parecía evocar, al menos desde una perspectiva plástica, el esqueleto industrial de una máquina, un operativo donde textos, imágenes y documentos desplegaban sus respectivas mecánicas simultáneamente. Sin embargo, la interfaz expositiva de los andamios añadió una dimensión de recorrido, de desplazamiento entre planos arquitectónicos y capas informativas, por así decirlo, en la que el visitante debía circular a través de los arribas y los abajos de las propuestas allí compiladas, atravesando materiales y, al mismo tiempo, enunciando travesías por un espacio lleno de sobresaltos e interrupciones espaciales.

El segundo episodio, dedicado a la economía y del que más tarde nos ocuparemos específicamente, se inició con Silo, una propuesta para el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid[4], y con la participación en el 1er pabellón de Cataluña en la 53 Bienal de Venecia, dentro de la propuesta titulada La comunidad inconfesable[5].

Pese a sus diferencias, estos dos proyectos realizados en 2009 utilizaban un mismo display museográfico, una pared de gran tamaño que parecía extraída de instituciones expositivas ajenas a los códigos del arte contemporáneo, tras la cual se ubicaban distintos proyectos del Archivo F.X. donde eran exploradas las nociones de dinero, comunidad y saber.

Todas estas pesquisas sobre lo que se ha dado a llamar la economía política, así como sus trasvases entre iconoclastia y  secularización, confluyeron en Archivo F.X.: De economía cero (2012), una propuesta realizada para el Museo Picasso de Barcelona que, de alguna forma, radicalizó el ejercicio museográfico antes mencionado, hasta el punto de crear un itinerario doble, escindido e incluso antagónico, donde dos muestras diferentes, con sus respectivos códigos de presentación, parecían replicarse en un mismo espacio expositivo.

Así, la “visita natural” a Archivo F.X.: De economía cero ofrecía una vasta relectura de la obra de Pablo Picasso bajo esa clave económica antes mencionada, estableciendo fugas, diálogos y resonancias con artistas tan inesperados como Mark Tansey, Hans Haacke, Mark Lombardi u Orson Welles, por poner algunos ejemplos. Por otro lado, en la parte trasera de dicho recorrido –que además recreaba voluntariamente las escenografías del museo decimonónico–, se accedía a una serie de hiatos museográficos, un conjunto de reveses o bambalinas que permitían observar la condición espectral de este display y sus propios mecanismos de atrezzo, acogiendo allí los trabajos creados de forma específica por el Archivo F.X. para la exposición[6].

Finalmente, el tercer y último episodio, consagrado a la gestión social de la violencia, comenzó a explorarse con la presentación del Tesauro: Blasfemias (2002)[7], la reconstrucción de la Checa Psicotécnica de la Iglesia de Vallmajor de Barcelona (2003) y con el Tesauro: Badiola/Sierra: retórica y terror, terror y retórica (2004)[8]. No obstante, ha sido con Tratado de paz, un proyecto de investigación aún en curso, el cual desarrollará exposiciones, seminarios, talleres y producciones dentro del marco de la capitalidad europea de San Sebastián – Donosti (2016), donde el Archivo F.X. ha indagado más profundamente sobre cómo la historia de la cultura visual fue insertándose dentro de las figuras del derecho, el trabajo del arte y las representaciones de la paz, analizando el fin de la violencia, la guerra y el crimen como acontecimientos que agotan la realidad y nos impiden hacer habitable el mundo, tal y como explica Pedro G. Romero en el texto de presentación curatorial.

Aunque se trata de un trabajo en proceso, Tratado de paz también está ensayando cierta metonimia museográfica que unificará sus sucesivos despliegues.

*

Después de este breve recorrido a través de los formatos expositivos generados por el Archivo F.X. a propósito de la ciudad, la economía y la violencia, conviene centrarse en la presentación de Wirtschaft, Ökonomie, Konjunktur para la Württembergischen Kunstverein de Stuttgart.

Como su título indica, este proyecto se inscribe dentro las investigaciones económicas anteriormente aludidas y, por tanto, también emplea esa misma idea de display doble o escindido que podría considerarse, ya, una divisa para dicho capítulo temático. Pero, contrariamente al proyecto presentado en el Museo Picasso de Barcelona, que podría entenderse como una réplica o como el reverso de una misma operación escenográfica, Wirtschaft, Ökonomie, Konjunktur invirtió los términos utilizados hasta el momento, donde el corazón del archivo, por así decirlo, se ubicaba en un lugar oculto al que había que acceder.

De este modo, el ejercicio concebido para Stuttgart situó los intestinos del Archivo F.X., el espacio de trabajo de éste, no en un atrás escondido o en cierta parte trasera, sino en un paradójico “primer término”, es decir, en el propio territorio de circulación y en el epítome de visibilidad.

Cabe entender este gesto en términos radicalmente opuestos al desvelamiento, con sus pomposas consecuencias reveladoras, y sí como una operación drástica, tal vez a la manera de las restituciones y resignificaciones que señala Giorgio Agamben en su idea de la profanación, donde el gesto iconoclasta trae al más acá aquello que lo sagrado secuestró en el más allá. Ciertamente el Archivo F.X. pronunciaba aquí, destripando las entrañas de sus mismos saberes, situando la “visita” en su mismo aparato digestivo, igual que el hombre acéfalo dibujado por André Masson, no sólo un desplazamiento de sus contenidos ni una dislocación de sus punctums, sino una total reevaluación de qué potencialidades activa el trabajo, sobre dónde se gestionan las diferencias entre precio y valor, por utilizar dos conceptos económicos y simbólicos.

A su vez, este espacio tan desventrado como la Venus de Clemente Susini, que ha sido analizada exhaustivamente por el ensayista Georges Didi-Huberman, se interrumpía por tres exposiciones también interrumpidas, tres prototipos de muestras incompletas, por así llamarlas, que traían consigo y que incorporaban a la presentación final un nuevo sentido paradójico, una nueva discontinuidad.

Más allá de su carácter paradigmático y sus implicaciones teóricas, el cubo blanco, la caja negra y el salón decimonónico, es decir, el White Cube, la Black Box y el Salón d’Or, configuraron una suerte de manual, de tesauro entre tesauros, sobre la evolución del consumo de espacios expositivos contemporáneos.

En este sentido, las tres exposiciones acogidas en dichos ámbitos –Joseph Beuys, Alexander Kluge y Dada–, hipotéticas pero al mismo tiempo transitables, sumaban una dimensión cronológica, anacrónica o futurista, que producía otra ruptura adicional en las expectativas de la producción de sentido y en la propia idea de productividad. Entrar y salir de estas muestras después y durante el tránsito por las vísceras del operativo del Archivo F.X. provocaba nuevos movimientos en el mismo trabajo del archivo, motivaba que éste girase, sonara o se desperezase como una maquinaria en pleno proceso funcional.

La mezcla entre tres exposiciones que eran estereotipos, parodias, escenografías y realidad, insertadas en medio del gran nudo de operaciones del Archivo F.X., que se desplaza de forma igualmente atropellada, invitaba a establecer paralelismos cacofónicos, encabalgamientos sonoros y saltos de racord. Sin embargo, si nos atenemos a la orientación rousseliana del archivo, a su naturaleza como máquina de juego o como dispositivo de transformación de los significados, se hace “lógica” esta sinfonía discordante, esta música apocalíptica que se deja oír a la manera de  un ruido de fábrica o de un poema onomatopéyico de Hugo Ball.

En el texto que Pedro G. Romero escribió para el boletín editado con motivo de Wirtschaft, Ökonomie, Konjunktur, éste se preguntaba sobre la dificultad de traducir el tono, la tónica de un trabajo, advirtiendo que para desanudar la encrucijada entre lenguaje, economía y vida hay que tener en cuenta hasta qué punto el sentido último del signo es su absoluta arbitrariedad. Un nonsense, decía el artista, un sentido vuelto del revés, podríamos añadir nosotros: un desdecir donde no sólo se ponen en el aire las categorías de claridad y hermetismo rechazadas sistemáticamente por el Archivo F.X., sino, sobre todo, una negación de que desvelar o refutar, venerar o ensalzar sean las únicas dinámicas posibles, los dos únicos horizontes de posibilidad para pensar lo que “se reparte” entre las cosas del mundo.

 


[1] Para reconstruir los materiales desencadenados y los contextos de cada una de estos trabajos ver http://fxysudoble.com/es/archivo/cronologia/2013/

[2] Consultar http://manueldelgadoruiz.blogspot.com.es/2011/12/proposit-de-la-fascinacio-dels.html y http://elpais.com/diario/2004/07/30/catalunya/1091149641_850215.html

[3] http://www.fundaciotapies.org/site/spip.php?rubrique540

[4] http://www.museoreinasofia.es/exposiciones/silo-archivo-fx-proyecto-pedro-g-romero

[5] http://www.lacomunitatinconfessable.cat/

[6]  Para una consulta detallada de este proyecto ver http://www.bcn.cat/museupicasso/es/exposiciones/archivo-fx.html

[7] http://www.cccb.org/kosmopolis/es/activitat-verbarium-23971

[8] Consultar http://www.artium.org/Castellano/Exposiciones/Exposicion/tabid/176/language/es-ES/Default.aspx?pidExposicion=119

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