Valentín Roma

Rostros y pies – Más sobre epifanías

junio 13th, 2011 by admin

Si el rostro es el lugar donde se expresan los pliegues de la identidad, el pie es el síntoma del desasosiego, la señal de un imperativo, el signo de que, efectivamente, hubo una huída hacia lo distinto.

Emmanuel Lévinas le otorgó al rostro, a la cara del Otro, el valor de una epifanía, convirtiéndolo en fundamento para cualquier tipo de justicia –“el hecho original de la fraternidad nace de mi responsabilidad frente a una cara que me mira absolutamente extrañada[1]”. Siguiendo esta misma estela, podríamos entender la huella no tanto como autorretrato sino como el primer retrato: pies con nombres comunes y que sin embargo señalan presencias y ausencias, pies que bailan o que simplemente alteran cierta disposición del espacio físico, quebrando el tejido de lo sensible, sus más conspicuas disposiciones.

Desfiguración en el caso del rostro que nos examina y que evalúa hasta dónde llegará nuestra benevolencia –“¡no me matarás!”–; petrificación con el ejemplo de la huella, ya convertida en disparate y en rémora, igual que el beso marmóreo de los amantes sin cara de Magritte, capturado un instante antes de que sus respectivos velos ardiesen y se elevaran por lo alto, arrastrados por una tormenta eléctrica.


[1] Emmanuel Lévinas: Totalité et infini, Nijhoff, La Haya 1961, p. 45

Publicado ESCRITURA - V. ROMA, PENSÉES | No hay comentarios »

Deja un comentario

Please note: Comment moderation is enabled and may delay your comment. There is no need to resubmit your comment.