Valentín Roma

She’s the one

noviembre 19th, 2010 by admin

Hola, buenas tardes. Venía por lo de la entrevista. Mi nombre es Kelly, Kelly Flanagan. Me saqué el título de mecanógrafa con doscientas cincuentas pulsaciones. ¿Cómo? El año ochenta y seis. Estoy divorciada. Tengo dos hijos, Robert jr. y Diana, de quince y once años. Vivo en el barrio de Hackney aunque no nací allí. He trabajado como administrativa durante los últimos veinte años, desde que acabé el instituto. Sé que mi curriculum no es demasiado importante pero, sin embargo, podría decirse que soy una pequeña celebridad entre mis vecinos. El motivo es que en el año dos mil tres fui con mi ex-marido al National Bowl de Milton Keynes, al noroeste de Londres, para ver un concierto que dió allí Robbie Williams y al que asistieron más de sesenta y cinco mil personas. No me refiero a las actuaciones en Knebworth, Hertfordshire; estoy hablando de aquel concierto en que Robbie Williams vestía una camiseta azul con el número ocho a la espalda. Al parecer se trataba de un homenaje a un futbolista llamado Gascoigne, George Gascoigne o Fred Gascoigne, ahora no me acuerdo. Al parecer la camiseta era del Chelsea o del Glasgow Rangers; supongo que sería del Rangers porque ése era el equipo de mi ex-marido. Esa noche, justo en el momento en que Robbie Williams iba a empezar a cantar She’s the one, se dirigió a mi ex-marido y a mí y nos preguntó, delante de sesenta y cinco mil personas, cuántos años llevábamos casados y cuántos hijos teníamos. Luego nos dijo que nos besáramos, nos felicitó por estar juntos y empezó a cantar. Yo le lancé un jersey mío para hacerle una foto pero no quiso ponérselo, a cambio me regaló su chaqueta, que aún tengo guardada. Fue encantador. Al principio de la canción, sin que nadie se enterase, me preguntó mi nombre y cuando llego al trozo que dice if there’s somebody calling me on, en lugar de decir she’s the one dijo kelly’s the one. Fue increíble. Fue alucinante, esa es la palabra.Todo el mundo allí mirándonos y Robbie Williams hablando con nosotros como si fuésemos sus mejores amigos. Hacía un poco de frío y yo vestía una camiseta sin mangas que decía I love Robbie. El love era un corazón con la bandera de Inglaterra dentro. Robert, mi ex-marido, me abrazaba desde atrás mientras yo lloraba de felicidad, de emoción y de vergüenza. Había tanta gente que no se podía bailar, así que nos movíamos de un lado a otro como esos muñecos sin pies que se apoyan en una base semicircular y no pueden pararse nunca. Al acabar el concierto Robert y yo nos tatuamos la fecha de ese día y la frase The One. Estábamos en una verdadera nube y fue lo primero que se nos ocurrió para inmortalizar ese momento. Yo me lo tatué en el tobillo, si quieren se lo enseño. Él lo hizo en su hombro derecho.

Publicado ESCRITURA - V. ROMA | No hay comentarios »

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