Valentín Roma

MUNTADAS. PROYECTOS URBANOS (2002-2005). …HACIA SEVILLA 2008 – caS. Centro de las Artes de Sevilla (2006)

agosto 10th, 2007 by admin

Artista: Muntadas

Curator: Valentín Roma

Diseño expositivo: Enric Franch

SOBRE LOS PROCESOS DE INTERPELACIÓN A LA CIUDAD CONTEMPORÁNEA
Una aproximación a cinco proyectos urbanos de la serie On Translation
Valentín Roma

Consideraciones iniciales
La propuesta Proyectos urbanos (2002-2005) …hacia Sevilla 2008 es la consecuencia de un proceso de diálogo y matización que se originó en junio de 2005, a raíz de la invitación a Muntadas, por parte del caS, para la realización de un proyecto que tendría como marco el inicio de las diversas programaciones planteadas por esta incipiente institución.
En un primer momento se planteó la posibilidad de presentar el trabajo On Translation: I Giardini, que constituyó la aportación de Muntadas al pabellón español de la 51ª Bienal de Venecia, con la intención de mostrarlo como una especie de metáfora animada sobre los procesos de espectacularización cultural y bienalización artística que afectan a una gran cantidad de ciudades de todo el munto. Este ejercicio de “traslación” o de traducción del ejemplo de Venecia tenía, como telón de fondo, la historia reciente de Sevilla, articulada como un recorrido a través de sus dos hitos culturales de mayor amplificación: la Exposición Universal de 1992 y la Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Sevilla (BIACS).
La presentación de la instalación sobre I Giardini se manifestaba, en un primer momento, como una elocuente declaración de principios por parte del caS, pues ofrecía de forma contundente y precisa una posición crítica respecto a ciertas manifestaciones culturales mediáticas y, al mismo tiempo, apuntaba algunas de las líneas conceptuales primordiales de su posterior programación.
Sin embargo, la opción planteada por Muntadas como contestación a esta propuesta inicial varió sustancialmente los parámetros sobre los cuales se articulaba dicha contribución. Las razones esgrimidas por el propio artista tenían a ver con la metodología de trabajo utilizada para abordar sus proyectos, con el hecho de que la intervención en la Bienal de Venecia estaba fuertemente vinculada al espacio físico de los Giardini y la contraposición que se establecía entre los distintos pabellones nacionales allí ubicados, así como con la lectura que éste realizó sobre el contexto de Sevilla y sus vinculaciones respecto a la institución con la que debía colaborar.
Llegados a este punto, resulta importante señalar que una de las principales aportaciones de Muntadas a la idea de proyecto desarrollado en el territorio artístico es la reconsideración de ciertos roles de mediación e interlocución. En este sentido, sus procesos de análisis, documentación, representación e incidencia en los contextos sobre los que trabaja tienen a ver, como él mismo ha indicado, con los procesos constructivos característicos de ciertas prácticas cinematográficas, donde la idea de autoría única e individual es sustituida por un trabajo de articulación coral, donde intervienen diversos posicionamientos y en los que las responsabilidades y aportaciones componen un espectro que busca mostrar un grado interesante de complejidad, distanciándose de visiones particulares, reductivas y estereotipadas.
Por ello, porque se interpretó que On Translation: I Giardini tenía un proceso de desarrollo inintercambiable, un marco particular de lectura y, sobre todo, un tiempo concreto de ubicación –la idea de especificidad de tiempo, menos utilizada que la de especificidad de lugar, es uno de los conceptos investigados por Muntadas recientemente- se consideró que el proyecto para Sevilla debía realizarse en una dirección distinta, abordando aquellos aspectos que configuran la identidad histórica, urbanística y cultural de la ciudad, sin eludir una exploración particular y a largo plazo donde pudiesen activarse resortes de análisis más complejos e implicaciones colectivas de mayor amplitud.
De este modo se determinó la propuesta actual, que se articula a partir de dos partes distintas, con interlocutores y ritmos de elaboración diferentes y cuyo primer episodio, prefiguración o prólogo es la exposición que en estos momentos puede verse en el edificio del caS, donde son presentados cinco proyectos recientes de la serie On Translation -Comemoraçoês Urbanas, Die Stadt, Erinnerungsräume, El Tren Urbano y I Giardini- a partir del abundante material fotográfico y documental originado por cada uno de ellos. Estos trabajos tienen como hilo conductor la exploración sobre las transformaciones topográficas que afectaron a ciudades con contextos sociales, económicos, políticos y culturales tan distintos como Barcelona, Lille, Graz, Bremen, San Juan de Puerto Rico y Venecia y ofrecen una auténtica cartografía de las problemáticas sufridas por las metrópolis contemporáneas, donde las decisiones urbanísticas plantean dislocamientos sobre el territorio, su representación y su uso público. En el apartado final de la muestra, y como una especie de epílogo abierto, aparece una sección dedicada a Sevilla en la que se apunta un conjunto de interrogaciones que pretenden, de algún modo, interpelar a la misma ciudad e incitar a la reflexión por parte de la audiencia. Precisamente para reforzar esta idea y para vincular los materiales expuestos con la serie On Translation, se ha situado en la fachada del edificio, orientada hacia el skyline de la Isla de la Cartuja, la frase ATENCIÓN: LA PERCEPCIÓN REQUIERE PARTICIPACIÓN, una especie de leit motiv que Muntadas ha venido utilizando de manera diversa desde 1995.
Por último, la segunda parte de la propuesta, titulada …hacia Sevilla 2008, es un trabajo en fase de elaboración sobre cómo las ciudades utilizan la cultura para plantear hipotéticos despegues urbanos que, en realidad, ocultan estrategias políticas y económicas.

Proyectos
Posiblemente uno de los lugares comunes de gran parte de los proyectos que tratan el tema de la ciudad es el excesivo protagonismo que adquiere en ellos el análisis del atrezzo urbano, es decir, la configuración física del espacio público –la arquitectura, los sistemas de comunicación y representación, la planificación topográfica, etc.- y sus consecuencias en las percepciones que tienen los usuarios de ellos.
En este sentido y para enmarcar los trabajos que componen Proyectos urbanos (2002-2005), resulta importante señalar las puntualizaciones que Muntadas realiza en cuanto a la misma nomenclatura de lo que denominamos espacio y sus respectivos matices de significación. Así, utilizando como comparación la terminología inglesa, distingue entre espacio (space), lugar (place), sitio (site) y territorio (territory), lo que resulta muy pertinente para aproximarnos a las distintas propuestas exhibidas, las cuales se refieren, igualmente, a situaciónes que tienen a ver con las variantes apuntadas por estas tipologías.

Comemoraçoes urbanas fue un proyecto desarrollado dentro de la cuarta edición del evento internacional Arte/Cidade en Sao Pâulo pero que, a diferencia de otras propuestas llevadas a cabo por artistas y arquitectos participantes, se expandió por diversos puntos del territorio de la Zona Leste, marco de trabajo escogido para esta ocasión. La presentación en la sede central de la propia institución, que acogía diversos proyectos seleccionados, de un mapa de grandes proporciones donde se ubicaban las intervenciones actuó como un punto de información permanente que relacionaba, en un proceso de ida y vuelta, el acontecimiento artístico con los distintos dispositivos planteados. Por otra parte y de modo similar a los adhesivos e insertos de Warning (1999-…) y a On Translation: La imatge (2002-03), el conjunto de placas conmemorativas, situadas de forma estratégica en los lugares afectados por desastres urbanos a “conmemorar”, se mimetizaban con los entornos que las acogían, es decir, desaparecían como posibles monumentos y aparecían como un tipo de señalética que suscitaba la interrogación. Finalmente, en esa misma dirección de expandir la intervención más allá del propio territorio de Zona Leste y, con ello, dar una visibilidad más amplia a sus problemáticas urbanísticas y sociales, hay que ubicar los dos dispositivos que completaron el proyecto: la edición de diez postales que no sólo informaban sobre la actuación conmemorada sino que también mostraban una imagen del contexto urbanístico referido y, por último, el foro abierto dentro de la página web de Arte/Cidade, que proyectaba hacia el espacio de la red todo este material documental y permitía incorporar datos acerca de otros lugares con parecidas situaciones de conflicto.

Die Stadt (La ciudad) continuó las exploraciones anteriormente desarrolladas por los proyectos City Museum (1991), Marseille: Mythes et Stéréotypes (1992-95) y La Sala de control (per a la ciutat de Barcelona) (1996), que incidían en el análisis del espacio urbano y sus transformaciones a partir de la mirada contrapuesta de diferentes interlocutores. En este caso hay que resaltar la creación de un dispositivo móvil, un camión transformado de forma que pudiese emitir video-proyecciones en su remolque, convertido en una pantalla, que se desplazaba entre las ciudades que fueron objeto de estudio (Barcelona, Lille y Graz) y que aparecía en distintos lugares públicos -sin más aviso que unas octavillas explicativas que informaban sobre las intenciones de la propuesta- para emitir una especie de documental donde se intercalaban opiniones de especialistas (arquitectos, urbanistas, comisarios, etc.) con la narración de tres taxistas que recorren y conocen los espacios urbanos de cada una de las ciudades mencionadas. El vínculo que relacionaba a Barcelona, Lille y Graz era el hecho de haber sido, todas estas poblaciones, sedes de macro-eventos culturales de gran resonancia mediática, los cuales no sólo habían variado sustancialmente el urbanismo de ciertas zonas, sino que también habían provocado una especie de “estado de opinión” ciudadano que se debatía entre la adhesión incondicional y el rechazo. Precisamente para evitar que el mismo proyecto entrase en la espiral de ruido comunicativo inherente a estos grandes acontecimientos de ocio y, también, para situarlo en una distancia temporal que lo rescatase de cierta crispación ambiental igualmente inevitable, éste se presentó cuando ya habían finalizado las programaciones de actos de las tres manifestaciones (Capitalidad Cultural Europea en Lille y en Graz durante 2003 y 2004 y Fórum Universal de las Culturas en Barcelona de 2004), aunque por su proximidad aún permanecían en la memoria colectiva.

Emparentado con otros trabajos que exploraban la memoria de los edificios en los que se ubicaban -en Situación (1988) el antiguo Hospital Provincial de Madrid, actualmente Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y en Des/Aparicions (1996) el Centre d’Art Santa Mònica de Barcelona, antes convento, almacén, centro anarquista y escuela de periodismo, así como el proyecto de la misma serie On Translation titulado The Monuments (1998-99) y centrado en la ciudad de Budapest – Erinnerungsräume (Espacios de memoria) abordó las transformaciones de uso y configuración de una serie de edificios históricos de Bremen, utilizándolas como una especie de metonimia que aludía a la relación que la ciudad establece con su propia memoria histórica y, por tanto, con su identidad. El elemento contextual de la situación geográfica de Bremen, donde la devastación producida por la Segunda Guerra Mundial fue de unas proporciones no del todo conocidas fuera del ámbito germánico, introdujo unos aspectos específicos de gran significación, que permitían trazar paralelismos más amplios entre la evolución arquitectónica de algunas construcciones emblemáticas y las configuraciones urbanísticas de muchas ciudades de la zona señalada, en las que pasado y presente establecen relaciones incómodas y fuertemente problematizadas.

El tren urbano fue un proyecto cercano a La Siesta/The Nap/Dutje (1995), que rendía homenaje al cineasta holandés Joris Ivens (1898-1989) y a On Translation: La Alameda (2004), que dialogaba con el mural de Diego Rivera titulado Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central (1947-48). En esta ocasión Muntadas situó en los paneles informativos y publicitarios de la estación ferroviaria de Roosevelt, ubicada en Hato Rey, en el corazón de la Milla de Oro, el distrito financiero de de San Juan de Puerto Rico, las fotografías de Jack Delano sobre la vida cotidiana de los puertorriqueños realizadas en dos períodos distantes entre sí por más de cuarenta años. Así, la habitual imagen arquetípica de los pasillos y halls de acceso a los andenes se alteró para manifestar otro tipo de mensaje totalmente distinto que, de nuevo, pretendía motivar la perplejidad de los viajeros y, al mismo tiempo, señalar la paradoja entre la visión ofrecida por Delano entre 1940 y 1980 y la realidad actual de la isla.
Un aspecto importante de este proyecto, que en su mismo subtítulo remarca el homenaje a Delano, es precisamente el de resaltar cómo la mirada del fotógrafo ucraniano, llegado a Puerto Rico a principios de los años cuarenta por encargo de la Administración de Seguridad Agrícola de los Estados Unidos, representó la vida de la isla desde una posición externa, desde el distanciamiento que le proporcionaba su pertenencia a otro contexto distinto al lugar que estaba ilustrando. No es difícil, por tanto, trazar implícitos paralelismos entre la lectura de Delano y la propia lectura realizada en El tren urbano.

El último de los trabajos presentados en Proyectos urbanos (2002-2005) …hacia Sevilla 2008 es I Giardini, la propuesta que Muntadas planteó para la 51ª Bienal de Venecia. Este proyecto situado en el Pabellón de España tomó la propia bienal y su marco principal en los Giardini di Castello como argumento para explorar “la historia del sitio y del evento; su ordenación y arquitectura, la multipropiedad parcial de este territorio en el que se asientan los pabellones nacionales junto a otros edificios públicos o que se arriendan a los países que carecen de sede propia; los vínculos entre Biennale/Giardini y las ferias internacionales que anticipan los rasgos contemporáneos de los parques temáticos y las grandes áreas de ocio y comercio”, según la precisa descripción de Eugeni Bonet. Efectivamente, la bienal actúa como filtro de los jardines donde se ubica, interpretando, modificando y traduciendo el significado de éstos.
De este modo, la parte central del pabellón se convirtió en un “espacio híbrido” que rememoraba las salas de espera, las agencias inmobiliarias o los vestíbulos estereotipados de los aeropuertos, con un módulo transversal similar a los paneles de información turística que hacía de soporte para una hilera de teléfonos con grabaciones sonoras y para un conjunto de fotografías documentales acerca de la historia de la bienal, los países participantes, la cronología de los jardines y demás datos sobre el acontecimiento artístico de Venecia. Esta propuesta en la parte central del pabellón, que fue el trabajo específico sobre I Giardini, se articulaba como una metáfora ambiental, es decir, se alejaba de la instalación para convertirse o, mejor dicho, para convertir el espacio expositivo en un lugar arquetípico, un “no lugar” o lugar genérico donde las informaciones han sido alteradas. A su alrededor se presentaban otros trabajos de la serie On Translation relacionados con algunos de los conceptos planteados (procesos de espera, rituales urbanos, clasificaciones taxonómicas, sistemas de traducción, etc.).
En la fachada del pabellón se ubicó la frase ATTENZIONE: LA PERCEZIONE RICHIEDE IMPEGNO (Atención: la percepción requiere participación), que de alguna manera transformaba la identidad política y nacional del edificio, modificando la representatividad inicialmente concebida para el proyecto y convirtiendo, así, el Pabellón de España en el Pabellón On Translation.

Finalmente cabe resaltar, como vínculo de unión entre los distintos trabajos presentados en esta exposición, el tipo de formalización “modesta” -en palabras del propio Muntadas- de cada una de las intervenciones, el cual plantea un posicionamiento diferente, no dogmático, respecto a la habitual crispación que suele acompañar al diálogo sobre la ciudad. La señalización de una estación ferroviaria; unas placas conmemorativas mimetizadas en el espacio urbano; un camión que aparece y desaparece en lugares públicos; la recopilación de imágenes sobre la historia de unos edificios significativos…; se trata de indicar el conflicto sin aumentar la conflictividad, de señalar las colisiones sin suscitar nuevos choques. Posiblemente sólo desde esta especie de distanciamiento crítico se puede diagnosticar de manera precisa cuáles son las problemáticas de la ciudad sin terminar absorbido por el ruido mediático y, lo que es peor, por los complejos procedimientos de legitimación de las áreas urbanas donde las decisiones políticas ocasionan graves despropósitos. Y es que a pesar de la “esloganización” creciente que afecta a la ciudad contemporánea, a pesar de la simplificación progresiva mediante la cual se pretende reformular, asépticamente, el espacio urbano, la ciudad sigue siendo un territorio de colisión y negociación, de interpelación y diálogo entre quienes tienen la responsabilidad de establecer unos parámetros de convivencia y aquellos que actualizan y reformulan estos códigos preestablecidos a partir de la experiencia ciudadana diaria

Valentín Roma

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