1, Noviembre 2007 por admin

1.-Interior. Noche. Apartamento de Joe Orton.Orton está en el dormitorio con su amante Ken Halliwell. Orton está acostado y Halliwell está sentado en el borde de la cama.
Orton: ¿Qué pasaría si nos separáramos?
Halliwell: ¿Crees que me ayudaría? Estamos hablando de mí.
Orton: No podemos seguir así.
Halliwell: Yo te lo he dado todo. Yo te hice.
Orton: Escucha esta conversación, querido. Yo no soy Elisa Doolitle. Me hice a mí mismo.
Halliwell: Son mis libros. Yo te enseñé.
Orton: Yo también a ti.
Halliwell: ¿A qué? ¿A entrar en los urinarios?
Orton: Es igual. Si no, habría habido otro. Piénsalo.
Halliwell: ¿Cómo?
Orton: Puedo hacerte una paja. ¿Qué es lo qué quieres?
Halliwell (Suplicante): ¡John! ¡John!
Orton: ¡No soy John! ¡John murió! (Se tapa el rostro con la manta). Si cambias de parecer sobre la paja, no me despiertes. Leer el resto »
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29, Agosto 2007 por admin

Tomen aire.
Tomen tanto aire como puedan. Esta historia debería durar el tiempo que logren retener el aliento, y después un poco más. Así que escuchen tan rápido como les sea posible.
Cuando tenía trece años, un amigo mío escuchó hablar del “pegging”. Esto es cuando a un tipo le meten un pito por el culo. Si se estimula la próstata lo suficientemente fuerte, el rumor dice que se logran explosivos orgasmos sin manos. A esa edad, este amigo es un pequeño maníaco sexual. Siempre está buscando una manera mejor de estar al palo. Se va a comprar una zanahoria y un poco de jalea para llevar a cabo una pequeña investigación personal. Después se imagina cómo se va a ver la situación en la caja del supermercado, la zanahoria solitaria y la jalea moviéndose sobre la cinta de goma. Todos los empleados en fila, observando. Todos viendo la gran noche que ha planeado. Leer el resto »
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17, Agosto 2007 por admin

La primera carta, la primera fotografía, le llegó al diario entre la medianoche y el cierre. Estaba golpeando la máquina, un poco hambriento, un poco enfermo por el café y el tabaco, entregado con famlliar felicidad a la marcha de la frase y a la aparición dócil de las palabras. Estaba escribiendo “Cabe destacar que los señores comisarios nada vieron de sospechoso y ni siquiera de poco común en el triunfo consagratorio de Play Roy, que supo sacar partido de la cancha de invierno, dominar como saeta en la instancia decisiva”, cuando vio la mano roja y manchada de tinta de Partidarias entre su cara y la máquina, ofreciéndole el sobre. Leer el resto »
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